jueves, 5 de julio de 2012

Al gimnasio con tu chica ¿buena idea?

No siempre es fácil encontrar un momento al día para poder hacer ejercicio. El trabajo, las responsabilidades, los estudios… si además tenemos pareja todavía resulta más complicado restar tiempo de los dos para ir al gimnasio, pero ¿Qué pasa si van juntos? ¿Es una buena idea?
Hoy en nuestro especial cuerpo en forma detallaremos algunas ventajas e inconvenientes a tener en cuenta por si decides entrenar con tu chica. Y si ya lo haces ¡Esperamos que nos cuentes la experiencia!


Juntos, para lo bueno y para lo bueno

Uno de los aspectos más positivos de ir al gym en pareja es que ampliar el tiempo juntos puede ser una motivación extra para acudir con mayor asiduidad.
Además cuando la voluntad de uno falla el otro está ahí para animarle y viceversa, aunque esto es algo con lo que hay que tener cuidado porque también puede pasar al contrario y que uno de los dos persuada siempre al otro para permanecer en casa. Cuando se trate de convencer que sea siempre para el bien común, no para boicotear.
Hacer ejercicio rompe con la tónica general de muchas personas que engordan al abandonar la vida de soltero, ya que se sale más a comer fuera, se pasa más tiempo en el sofá o se intenta conquistar al otro mediante suculentos, abundantes y calóricos platos. Cada cosa tiene su momento pero es bueno contrarrestar estas costumbres compartiendo también hábitos saludables.
Las mujeres solemos preferir el ejercicio aeróbico y los hombres las pesas (con muchas excepciones por supuesto) así que compartir una rutina en el gimnasio con tu chica os puede ayudar a los dos a equilibraros y no limitaros solo a vuestras prácticas favoritas.
 Cada uno puede corregir y enseñar al otro en la técnica que domine más, o si uno es principiante siempre contará con los consejos del ser amado pero ¡Cuidado! esto es un arma de doble filo ya que no todos tenemos la misma tolerancia a que nos digan como hacer las cosas y puede ser un principal motivo de discusiones. Estas por favor, siempre fuera de la instalación.
Aunque tengan condiciones físicas diferentes podemos usar las elípticas, bicicletas estáticas, cintas de correr etc. uno al lado de otro, manteniendo cada uno vuestro propio ritmo.
El esfuerzo compartido y una causa en común en la que obtengan buenos resultados hará que nos sintamos más unidos. ¡Y luego poder darnos recompensas mutuas! aunque esas ya las dejo a su imaginación.

Para pensárselo antes

Toda rosa tiene sus espinas, así que también hay que tener en cuenta algunos detalles antes de decidirse, para algunos pueden no tener importancia pero si para ti sí la tienen, piénsatelo bien antes de proponerle a tu pareja ir juntos al gimnasio.
Si tenéis objetivos muy distintos, uno quiere adelgazar, el otro ganar volúmen, tú no soportas la clase de aeróbic (ni un minuto, ni medio) y tu chica no piensa partirse una uña levantando una mancuerna, intentar entrenar juntos puede convertirse en un auténtico suplicio. Aunque siempre podéis acompañaros en el camino de ida y vuelta y una vez allí separaros hasta la hora de salida.
Acabas de empezar y ella te lleva una ventaja de años (o al revés) uno de los dos acabará sintiéndose molesto si tiene que bajar el ritmo para adaptarse al otro, atender sus preguntas etc. Un día, dos o incluso tres así pueden tener un pase, pero más… ¿Vas a arriesgarte a que te coja manía?
Hay que planificar bien la hora de salida de forma que no te toque esperar eternamente, ya que si entráis a la vez a vuestros vestuarios seguramente tú acabarás de ducharte y asearte mucho antes. Evita meter prisa a tu chica y privarla del placer de sus cuidados y mascarillas post-ejercicio, si lo haces atente a las consecuencias. (No es una amenaza, sólo un simple aviso).
Cuidado con los atracones. Es probable que después de una sesión de ejercicio intensa estéis hambrientos y entusiasmados, pero no caigáis en el error de meteros en un bar o restaurante a recuperar todo lo que habéis perdido multiplicado por tres. Eso en el caso de que los dos estéis pensando en adelgazar, si no es así volvemos al punto de incompatibilidades del principio, a añadir ahora al momento de la salida.
Si te gusta mientras entrenas conocer gente afín a tus motivaciones, rutinas etc. ir en pareja quizá dificulte las cosas. Aunque las hay que socializan muy bien y pueden acabar formando parte de un grupo, pero si no es vuestro caso deberás elegir con qué opción te quedas.

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